PINTO COMO TOCO....TOCO COMO PINTO

sábado, 11 de julio de 2009

LOS SAXOS DE MI VIDA



















LOS SAXOS DE MI VIDA


Durante todos los años que viví en Estados Unidos, sobre todo en los dos o tres primeros, creo que veía jazz por lo menos tres veces por semana sino, cuatro y hasta cinco….Especialmente facil me resultaba ir al “SHELLY`S MANNE HOLE” uno de los hitos de los 60,s…mi lugar favorito, que quedaba a solo unas seis cuadras de mi casa, a poco andar ya ni pagaba cover, pues llegaba como una hora antes y conocia a algunas personas de alli. Otros lugares que recuerdo son: Marty’s on the Hill, Ruby Red Room, Purple Onion, Donte’s,
Kabuki, Havana, Pilgrimage, Hollywood Bowl, The LightHouse (en Hermosa Beach) y tantos y tantos otros que en realidad me es difícil recordar ahora. Tambien cabe recordar que los 60-70 fueron algo asi como los años dorados del jazz, por lo menos en Los Angeles habia tanto donde elegir que era prácticamente imposible verlo todo, aun ni siquiera en mi caso, que disponia de tiempo y de otras facilidades que no es el caso detallar aquí.
Esta nota es sobre “Los Saxos de mi vida”, y como conté antes, creo soy un saxofonista frustrado, por que siempre me interesé mucho mas por ver y oír a saxofonistas que sentirme mas atraído de la cuenta por los bateristas, que seria lo lógico. Esta cuenta va más o menos del año 1963 hasta el 2007 que fue cuando vi a Chris Potter aquí en Chile, también debo mencionar que además de todos mis años viviendo allá, después he vuelto múltiples veces a San Francisco, Los Angeles, , Miami , Washington, Boston y Nueva York, también en Chile, no perdí oportunidad cada vez que vino algún buen saxo por estos lados. También debo mencionar que vi. un numero considerable de Big Bands, desde donde he sacado algunos solistas que aparecen en el listado que he confeccionado, por supuesto, no puse a las secciones completas, por que creo no era el caso,.. tuve el privilegio de ver a: Count Basie, Duke Ellington, Don Ellis, Oliver Nelson, Onzy Mattews, Harry James, Stan Kenton, Buddy Rich, Gerald Wilson,Mike Barone, Louie Bellson, Earl Hines, Woody Herman, Gil Fuller, Thad Jones-Mel Lewis, y Village Vanguard Big Band, como se llama estos dias….aqui va la lista sin ningun orden solo en la medida que me he acordado:

-Harold Land - Bill Hood -Wayne Shorter
-Joe Maini -Hadly Kaliman -Tom Scott -Art Pepper
-Lou Donalson -Antony Ortega -Vi Reed
-Stanley Turrantine -Bennie Moupin -Wilton Felders
-Gene Ammons -Greg Osby -Ralph Lalama
-James Spaulding -Gary Thomas -Stan Getz
-Junior Cook -James Carter -Bill Perkins-Paul Gonzalves
-Jimmy Heat - Bob Berg -Paul Horn -James Moody
-Hank Mobley - Dave Liebmann -Eric Dolphy -Lew Tabakin
-Frank Foster -Joe Lovano -Bob Cooper -johnny Hodges
-Ernie Watts - Rick Magritza -Lou Ciotti -Paquito D,Rivera
-Lou Donalson - Eric Mariental -Dexter Gordon
-Gary Thomas -Frank Strozier -Curtis Amy -Bill Holman
-Dick Oatts -Jey Magliori -Teddy Edwards -Ramon Morris
-Gerome Ridcharson -Dave Pell -Gato Barbieri
-Ted Nash -Paul Winter -Anthony Braxton
-Arthur Blythe -Phil Woods - Sal Nistico - Med Flory
-Benny Golson -Pharoah Sanders -Yousef Latiff -Zoot Sims
-Cannonball Adderly -John Coltrane -Archie Shep
-Bud Shank -Buddy Colette -Oliver Nelson -Jimmy Woods
-Jack Nimitz -Eddie Harris -Gabe Baltazar - Sam Falsone
-Sadao Watanabe -Joe Farrel -John Klemmer -Greg Osby
-Sam Falzone -Hunk Croford -Luky Thomson-Gary Thomas
-Ornette Coleman -Joe Henderson -Art Pepper -Michael Brecker
-John Handy -Frank Foster -Jerry Mulligan-Charles Lloyd
-Phil Woods -Jacky Mac Lean -Hunk Mobley -Roland Kirk
-Chris Potter -Steve Grossman- Cliford Scott-Sonny Rollins

...entre los mas conocidos

DB.12/09/09


sábado, 4 de julio de 2009

LOS BRIC-A-BRAC


LOS BRIC-A-BRAC


En esos días me encontraba trabajando part-time, como mensajero, mientras estaba a punto de terminar mis estudios en Los Angeles City Collage, también tocaba profesionalmente con David Craig Quintet,
y otros grupos de jazz y bossa-nova de la localidad de Hollywood, California, donde residía desde hacia ya varios años.

Fue justamente al bajarme del auto muy apurado para ir a dejar un sobre con documentos en un edificio de oficinas, cuando escucho unos gritos provenientes de la vereda opuesta, al costado del Beverly Hilton Hotel, mire sorprendido: Chicooo!!!!! Chicooo!!!, me gritaban, era y es raro encontrarse con gente conocida en una calle de Estados Unidos, sobre todo en ciudades enormes como la que yo vivía. Me detengo y se vienen hacia mi el Chino Urquidi y Willy Bascuñan, a quien yo no conocía, me comentaron entre abrazos que venían a cantar al Hollywood Palladium, que pensaban ubicarme de todas maneras, en realidad fue un encuentro emocionante, el Chino había sido compañero mío de mil aventuras en el Club de Jazz, hasta que empecé a tocar con Omar Nahuel.
Inolvidable el Chino, poseedor de una personalidad avasalladora, era muy buen músico, no tanto interprete pues no poseía gran técnica, pero su oído magistral, le permitió siempre hacer arreglos y descubrir sonoridades únicas. Como persona fue, era y siguió siendo una tromba, un huracán. El fue el autor de una frase, que se mantuvo por años entre los jazzistas, y que se aplica a cuando uno ya no quiere ensayar mas o simplemente quiere irse, el, en una situación de estas exclamó ante la perplejidad de todos: “Debo irme…..Dedines no querer tocar” y mostró sus manos como si estuvieran paralizadas….nos reímos por días y frente a cualquier situación donde uno estuviera cansado o aburrido, usábamos esa expresión…..Con el tiempo nos dejamos de ver y yo solo vine a saber de el cuando recibí de mis familiares sus discos de los “Cuatro Cuartos”, que vinieron a llenar un espacio vació de mi “corazón de chileno”, pues a diferencia de muchos que viven fuera de Chile, yo no me mantuve muy aferrado a costumbres, comidas y amistades chilenas, mas bien me incorpore con mucha facilidad al “mundo gringo” por decirlo en una forma simplista.
Claro, los magníficos temas de ese LP. como “Los viejos estandartes” y en general todo el disco, con lindos temas de Willy me provocaron una cierta nostalgia, la que se manifestó curiosamente en un impulso irrefrenable de volver a comer los Lomitos de la Fuente Alemana, eso debo confesarlo, me martirizó durante casi diez años, talvez algún día escriba al respecto, por que yo le asigno una importancia única, solo me he detenido por que entre otros Marco Antonio de la Parra ya escribió sobre el tema.
Por la noche, estuve acompañándolos en los camarines antes de la actuación en uno de los hitos de Hollywood, llegar a trabajar allí, era un gran merito, solo se presentaban artistas top. Allí me reencontré con mi ex compañero de colegio Carlos Jorge Videla, y conocí a Fernando Torti y Sergio Lillo. Cuando los oí cantar, quede petrificado, eran una maquina, afinadísimos, arreglos llenos de dramatismo, un fiato único y en el manejo de las voces un enfoque muy moderno. Tarde ya en la noche comente al Chino si conocía a los Four Freshman o a los Hi-Lows….me dijo que no. Quedamos de encontrarnos solos en mi casa al día siguiente, yo deje de ir a clases e incluso me tome unos días en mi trabajo, para estar con ellos, acompañarlos y por sobre todo para hablar horas y horas, mientras escuchábamos música con el Chino, quedo enloquecido especialmente con los Four Freshman y en su tan propia pasión y exageración, me dijo que ya no quería mas folklore, que quería otra cosa, algo mas moderno con mas swing….en vista de eso le pregunté si conocía a los Hermanos Castro, grupo mexicano compuesto por cinco hermanos (¿) que cantaban y tocaban todos los instrumentos ellos mismos….enloqueció, me dijo esto!!!...esto!!!... es exactamente lo que quiero!!..le regale el disco e hicimos planes para tocar juntos en un entusiasmo que para mi no significo nada, pues mi mente y mis planes estaban en otra cosa.
No me atrevería a decir que esta parte de mi cuento quiera establecer que los Bric-a-Brac nacieron en el living de mi casa en California….puede haberse repetido esta misma escena en otros livings, con diferentes marcas de whisky, eso es perfectamente posible , conociendo a mi amigo, pero, de que ocurrió tal cual como lo relato, es así.
Poco antes de irse el Chino asistió a uno de nuestros ensayos, con David Craig Quintet, quedo absolutamente fascinado….en la intensidad de su estada y creo por única vez, vio un grupo “gringo” que sonaba como tal y con solistas jóvenes de primer nivel, recuerdo que espeto unas ultimas maldiciones hacia lo que estaba haciendo (folklore) y me juro que pronto sabría de el, que definitivamente tocaríamos juntos……Me despedí de el y del resto de los muchachos en el Aeropuerto de Los Angeles, y el asunto concluyo para mi, ahí.
Casi dos años mas tarde, recibo un llamado de Urquidi, me dice con una aceleración impresionante, que no me puedo negar, que el grupo ya esta listo, esta sonando y con un éxito total y absoluto, que tienen, mientras yo llego un baterista argentino profesional, pero que el sabe que el sonido que le falta es el mío y en la pasada despotrica un poco en contra de su actual batero…..Yo me quede helado y con un fuerte sentido de compromiso en circunstancias que yo jamás me había comprometido de plano con su idea, ni siquiera sabia que había dejado el folklore ni menos de la existencia y éxito de los Bric. En esos días hacer un llamado de larga distancia a Concepción era una proeza, Urquidi llego a llamarme hasta cuatro veces en un día a Estados Unidos!!!! Me insistió mucho en que era “cola de león y cabeza de ratón”…o algo así….. yo no lograba asimilar un cambio o una proposición tan brusca, mas encima no hacia mas de seis meses había terminado de estudiar, estaba casado, tenia un buen trabajo y planes para el futuro en USA. Con honestidad todo cuanto baraje siempre, no contemplaba venirnos de vuelta a Chile, a mí la cultura gringa, me asentó muy bien, jamás tuve nada que reprochar. Ni siquiera de haber sido llamado intespectivamente a las filas del Army justo en medio de la guerra de Viet-Nam.
El Chino incluso me menciono, que debía viajar en cierta fecha pues apenas una semana mas tarde deberíamos volver a Nueva York esta vez a grabar un disco. también obviamente se hablo de contratos y de dinero.
Hubo un momento en que no supe bien si hacia lo correcto, pero finalmente decidí viajar, solo, mi mujer se quedaría allá, para organizar el traslado y venta de automóviles y otros asuntos. Yo hacia poco menos de un año me había integrado a un grupo de jazz-rock liviano, diría, a pesar que habían dos músicos de color, puede haber sido en realidad algo “funky”, cuento esto pues esa fue mi única experiencia hasta ese entonces tocando algo mas comercial, mas popular o de moda, hasta antes de esta experiencia solo toque jazz. “First National Nothing” se hacían llamar mis amigos, alcanzamos a grabar con un productor argentino de apellido Ruggero, a quien yo llamaba “Ernesto Carlos Eduardo José Alberto Ruggero”….anda pibe, anda, para ya….me decía. Algunos de ellos me fueron a dejar al Aeropuerto de Los Angeles.
Urquidi era muy intenso, de eso no me voy a cansar de recalcar, era cosa seria, no se como, arreglo todo en la Aduana, pero pase directo del avión a un automóvil y de ahí directo a su casa (mis familiares en el aeropuerto quedaron perplejos) donde ensayamos de inmediato, apenas si alcanzo a presentarme a los integrantes del grupo. La batería llego una hora mas tarde, ahí alcanzamos a conocernos algo…….
Paz Undurraga voz, Carlos Alfonso Lastarria órgano y voz, Antonio Zabaleta, voz y bajo, Leslie Murray guitarra eléctrica y voz, Chino Urquidi, Luis Enrique, tocaba percusión y por supuesto dirigía el grupo.
La sonoridad cuando oí las voces “a capella” era impresionante, tenían un nivel de afinación, fiato, blend, y una cierta emocionalidad dada por el timbre de la Paz, que verdaderamente se acercaba a la perfección, recuerdo que me cantaron “Pasan sin mirar”….el Chino desafiante me miro y me dijo: “ahhh…que tal como quedaste??”
Fui recibido muy bien y con mucho cariño por todos mis nuevos compañeros, cuando hubo llegado y armado la batería, ahí nos largamos con todo, ahí se produjo algo curioso, pues con los instrumentos sonando ahí….a mi me sonaron un poco “chicos” para lo que yo estaba acostumbrado y yo a mi vez intuí que les soné un poco liviano y jazzista, para lo que ellos esperaban. El Chino, no admitió análisis de ninguna naturaleza y empezó a actuar como siempre lo hizo, que se podría resumir en: trabajar, trabajar y después trabajar, prácticamente “cero bla-bla” que le llamamos los músicos, solo lo justo y necesario y siempre orientado a nuestra música, a lo que estaba ocurriendo ahí, en eso momento, cero postulado, cero teoría, cero abstracción, en eso era inflexible. Carlos Alfonso, se acerco mucho a mi y me dio buenas indicaciones, de rellenos y ritmos que el sentía y conocía de ese tipo de música mejor que yo. No estoy seguro de haber hecho lo que pretendía, yo solo tomaba su intención y la reproducía en mi propio estilo, el sentía “cortes” de batería del grupo Cream, The Doors etc. y otros que yo apenas si, conocía de nombre y cuya música por razones obvias me era completamente ajena, de partida lo consideraba muy brusco, muy obvio y lo que los baterista llaman “mucho apaleo”…bastante lógico también si se considera que todos ellos eran conjuntos con ya , en esa época monstruosas amplificaciones, tenían que tocar así.
Sola se fue dando la ecuación apropiada, y el grupo sonó rítmicamente con algo novedoso, un sonido firme pero liviano, y cuando se requería de potencia también la había, pero el uso del matiz se adopto como el tono del grupo.
Sin embargo surgió ahí una idea que yo le plantie al Chino, que había visto no hacia mucho en Las Vegas, rompía con la distracción propia de los lugares atestados de publico, en que la atención a veces demoraba hasta unos tres minutos en ser realmente captada de parte de los músicos, con una estrategia interesante, esta era muy efectista y por que no decirlo bastante espectacular.
Se trataba de iluminar a full el set de batería, que en este caso se trataba de un instrumento finísimo marca Rogers, la ultima palabra en batería, color negro brillante, llena de brillos y platillos por todos lados, entraba ante la expectación del publico y me lanzaba con un solo espectacular, el que manejaba en intensidad y duración de acuerdo a como la gente reaccionaba, al final me iba a una especie de relentando, para dar paso a un redoble de timbales, que servia de entrada del grupo para tomar sus instrumentos, ya en medio de la euforia total emergía la típica sonoridad del Los Bric-a-Brac cantando “Tu eres”. Resulto. Así es que lo adoptamos como nuestra manera de abrir nuestros shows, que dicho sea de paso se componían de una seguidilla de temas muy bien ordenados y no daba tregua al publico, hasta no reventar al final con un cierre espectacular, táctica, esta del Chino, que no dejaba espacio alguno para hacer bis, pues habría que haber repetido los cincuenta y cinco minutos que duraba nuestro show…..simplemente nos íbamos. Sin embargo ocurrió, varias veces, especialmente en fiesta privadas, que en medio del griterío y los aplausos, se acercaran los gerentes o los responsables de las fiestas, a convenir otra actuación pagada inmediatamente seguida a la que habíamos concluido, cosa que hacíamos bastante contentos diría yo. Ya estábamos ahí, estaba todo armado, a lo mas alguna vez nos atrasamos una hora cuando teníamos actuaciones muy juntas.
En realidad la popularidad del grupo era tal como me lo había dicho Urquidi en inumerables veces por teléfono, hay que situarse en esos años y ser un grupo “Top” era ser conocido por absolutamente todo el mundo, especialmente en este caso, que la “audiencia objetiva” era el grupo familiar completo, había para todos los gustos…para los jóvenes : Pasan sin Mirar, Alma Joven, Sacale las balas a tu fusil, para los adultos jóvenes: Cuando calienta el sol, Tu eres, Guantanamera, para los papas: Mamy, Creo, Llora,, en fin no recuerdo bien cada uno de los temas, pero lo que si recuerdo era la reacción de la gente, no solo cuando tocábamos,…. en la calle,…. en el banco, en el supermercado….donde fuera: recibíamos mucho cariño y lo mas notable, todo el mundo trataba de “solucionarnos” las cosas, de facilitarnos cualquier gestión en el aeropuerto, aduana, en el garaje, en la clínica, donde fuera y lo que fuera, recuerdo que compramos varios autos, para cada uno de los integrantes, y salimos cada uno por su lado, sin firmar nada todo en medio de una algarabía total, tanto de nuestra parte como de parte de los dueños de esa representación “Fiat” que era uno de los mas acérrimos fans del grupo. Regalones, seria la palabra, pero creo que me quedo corto. Empezamos a viajar de inmediato, muchas giras dentro y fuera de Chile, televisión, grabaciones, y por sobre todo “ensayar” trabajar sin parar, como si fuera el primer día. También tocábamos en recepciones privadas y no era raro en ese entones que papas, regalaran a su hija para sus quince años, una actuación de Los Brics, en los jardines de su casa, inolvidable resulta la oportunidad que tocamos sobre una piscina, donde se había instalado un escenario espectacular…”la fiesta inolvidable” se podría decir…además una vez concluida nuestra actuación, si disponíamos de tiempo, nos quedábamos a departir con los dueños de casa y terminábamos generalmente pasándolo estupendamente bien.
Luego vino el Casino de Viña y el Festival de la Canción y para mí una actuación inolvidable, en el Primer Salón del Automóvil, donde conocí a Maria Cecilia, mi mujer. Solo dos veces en mí vida deje mi batería “botada”, es decir no me quede al desarme y al correcto traslado o resguardo en un lugar adecuado. Me fui no mas……
Con los Bric-a-Brac tuve la única experiencia de tocar la llamada música popular, es decir un tipo de música, que especialmente en este grupo, abarcaba desde los niños hasta los abuelitos, aquí, no había segmentación de ningún tipo, en rigor, no había nadie que no disfrutara de una actuación de este grupo, en lo estrictamente musical, había por sobre todo un altísimo nivel de arreglos vocales, dos voces absolutamente privilegiadas, Paz Undurraga y Antonio Zabaleta, excelentes músicos como muy especialmente Carlos Alfonso Lastarria en teclados , arreglos y una cierta supervisión general de la sonoridad frente a la cual nuestro líder y director Chino Urquidi, siempre se manifestó abierto a aceptar , Leslie Murray nuestro guitarrista, era un joven de no mas de unos veinte años, que aportaba excelentes solos de guitarra, en un contexto roquero con buen sonido y gusto.
Toda una experiencia, esta de tocar un repertorio en que se valoraba mucho la pulcritud, la mecánica de repetir con el máximo de exactitud los arreglos acordados y ensayados mil veces es decir no había lugar para improvisaciones de ningún tipo . La relación con el publico y la popularidad también fue por lo menos para mi un sentimiento completamente nuevo aun que no necesariamente del todo grato.
Al segundo año de haber trabajado en este grupo, nuestro director, empezó a vincularse a la política contingente, abiertamente y no tardo mucho en conducir al grupo a una condición partidista, manifestada en una serie de actuaciones que si no recuerdo mal superaron las treinta y cinco o cuarenta actuaciones a lo largo y ancho del país, antecediendo al discurso final de un candidato a la Presidencia de la Republica que además resulto perdedor, concluyendo así de un plumazo la carrera de este grupo, que se distinguió por su calidad, popularidad y profesionalismo.
Haber tocado con ellos, para mi es una experiencia, que creo mi carrera de cincuenta años tras los tambores se merecía, no fue la primera vez en todo caso que me aleje completamente del jazz, pero si fue esta pura vez donde me demando casi una dedicación absoluta. La valoro como todas, las experiencias que he tenido en mi vida, pero no necesariamente la atesoro como algo de suma importancia, sin lugar a la menor duda lo mío era, fue y es:…… el jazz….
DB./4/09

lunes, 15 de junio de 2009

NAHUEL JAZZ QUARTET...47 AÑOS DESPUES

D.B, OMAR NAHUEL, ALFONSO "PALITO" BARRIOS, PATRICIO RAMIREZ

arribo al Festival de Jazz de Mar del Plata Arg. en 1963. Cuarenta y siete años mas tarde nos volvemos a juntar solo por una noche, en el Tributo a nuestro lider y director Omar Nahuel,

en el Auditorio de la Universidad de Valparaiso. Agosto de 2007. (audiovisual: Dereojoproducciones. Valpo.) Video abajo.



http://www.youtube.com/watch?v=q_LXUAopHo0













viernes, 5 de junio de 2009

"MIS AMIGOS MUSICOS" (1)


SANDRO SALVATI

Sandro Salvati, “El Rucio Sandro” apareció como oyente, como un aficionado mas, a las sesiones de los sábados en el Club de Jazz de Santiago, alrededor de 1956-8, junto a sus amigos Aníbal Pinto, Manuel Videla, “Palito” Barrios y Pancho Eyzaguirre.
A Sandro no le gusto lo que oyó esa noche allí.
Hijo de un tradicional italiano, experto en lírica y administrador del Teatro Municipal, empezó a estudiar saxo a los 20 años, razón tenia y de sobra, en no gustarle el jazz tradicional y Dixieland que oyó esa noche en el Club. Seguramente y no seria de extrañar, entre otros, me oyó a mi, tocando en ese entonces con la Banda dirigida por José Hossiason (Pepe-Pope) pianista, llamada “Los Mapocho Stompers” con Domingo Santa Cruz, Boris Castillo, Manuel Leiva en corneta, Rafael Parada clarinete y que mas tarde seria la plataforma para la tradicional “Retaguardia Jazz Band” de larguisima y destacada trayectoria. Es también posible que lo mas moderno que haya oído haya sido los “Titanes” también conocidos como “Los Titanoes” (en el lenguaje del Club) con el vistoso Gilbert Diacon en trompeta, Patricio Pérez en Trombón, Boris Castillo, bass, Rafael Parada clarinete, Panchito García Huidobro en piano y uno de mis héroes de entonces: el creativo baterista Arturo “Chico” Vallega .
Camino a casa comento a sus amigos:……No me gusto nada esta cuestión! Esos tipos ni conocen a Parker ni a Bud Powel.
Nada mas dijo, y nadie le rebatió nada, pues nadie de los tres amigos conocía a esos músicos y nada de jazz tampoco, la excepción puede haber sido Panchito Eyzaguirre, que ya tocaba piano.
Sandro era y fue siempre una persona de mínimas palabras y de una timidez extrema, lo conocí por mas de cuarenta años, estuvimos en inmejorables situaciones de haber podido dialogar, años mas tarde cuando integramos el grupo “Fusión” y ensayábamos en El Canelo, en el Cajón del Maipú, y pasábamos días enteros juntos, entre ensayos y descansos debajo de los árboles, a lo mas me decía:
-Y….????
- Total !!…. le respondía yo. Y ahí concluía nuestro dialogo.

Apareció con un tenor, al poco tiempo tomo definitivamente el saxo alto, lo conocí como integrante, del primer grupo de jazz moderno en la historia del jazz en Chile, por lo menos dentro del Club de Jazz.
Los Six-Seven se llamaba la agrupación, por que solían ser seis y otras veces siete, cuando por circunstancias que desconozco, agregaban un segundo trombón, Patricio Pérez, ellos eran, Boris Castillo en trombón, Patricio Ramírez, trompeta, Sandro en alto, Julio Andrade bajo y Pancho Eyzaguirre piano y Francisco”Paco” Deza en la batería. Tocaban temas de Shorty Rogers y otros de Los Lighthouse All Stars con Conte Candoli, Carl Fontana, Howard Ramsey, Bob Cooper, Bud Shank….en fin lo mejorcitos del West Coast de esos días.
Recuerdo, que habían veces en que a pesar que estábamos tocando súper bien, inspirados a todo dar con otro grupo estrella de entonces en Chile “Los Dixielanders” (Patricio Valenzuela, Rafael Parada, Manolo Chacon, Julio Andrade, Yuyo Rengifo, Ronnie Knoller y yo) sentía deseos de terminar luego e instalarme a oír a los “Six-Seven”…..tenían algo que a mi verdaderamente me subyugaba, tenían “blend” los temas eran maravillosos, los solos se desplazaban por lados que yo no sospechaba, siempre diferentes, inesperados, carentes de la típica sincopa del jazz de entonces……allí solía emerger: Sandro Salvati, dejando a la audiencia: la mitad eufórica la otra mitad perpleja y entre estos algunos tradicionalistas que se referían al grupo y a Sandro en especial como: “muy marciano” o simplemente “muy crespo”.
Sandro a partir de ahí y hasta su muerte en el año 2003 tuvo una trayectoria brillante, siempre fue “gusto de músicos” y no dejo de ser respetado y requerido en los mejores grupos de avant-garde.
Toco entre otros con Mariano Casanova, Jaime Farfan, Miguel Sacaan, y el importante Grupo Aquila, del batero Sergio Meli, fue ahí donde se estableció como un solista de estatura, mas tarde, llego como nuestro principal solista de la mano de Enrique Luna, al Grupo “Fusión”, donde compartió con lo mas representativo de ese entonces 1970-73: Matías Pizarro piano, Víctor Rivera órgano Hammond Enrique Luna bajo, Daniel Lencina trompeta, Lautaro Rosas y Leslie Murray guitarra, Ricardo Salas flauta, Guillermo Rifo en vibráfono, los percusionistas Memo Romero, Titi Gana, Claudio Bertoni, Pedro Green en las congas, Santiago Salas congas y bongo, David Stanovich saxo tenor y Pablo Lecaros piano eléctrico.
Sus solos se tornaron cada vez mas abstractos y sorprendentes, hay por ahí un registro de un tema mío llamado “El Canelo” arreglado por Enrique Luna, se crea ahí, una atmósfera, muy marcada por los percusionistas, y algunas insinuaciones tonales de órgano y piano eléctrico, para recibir una especie de llamado “montañés” en un unísono de alto y trompeta, el arreglo repentinamente acalla todo y libera a Sandro, que sale con una propuesta, que de verdad requiere de ser estudiada con detención para entender el enfoque de este extraordinario músico.
En mi opinión personal, siempre me referí a el como “el Eric Dplphy chileno” utilizando ese sentir tan nuestro de encontrarle a todo su símil con otro!!...pero bueno así lo sentí siempre.

Sandro fue “Marciano” y a mucha honra diría yo. Un excelente amigo, una excelente persona, extremadamente timido, casi imposible si, de llegar a algún tipo de acuerdo….. para que decir, cuando se trataba de explicaciones o solicitudes de su parte respecto a asuntos específicamente musicales, ahí nadie entendía nada, quedaba la crema, solo Enrique Luna se entendía con el, y solían también trabajar a solas en horas diferentes a las de nuestros ensayos.
También es digno de destacar como anécdota, conversaciones entre Sandro, Titi Gana, Claudio Bertoni , Matías Pizarro y Enrique Luna, ahí si, el apelativo de marcianos se quedaba corto, eso era en definitiva una reunión de directorio en algún asteroide desconocido, con la finalidad de establecer la importancia de la criptonita!!
La última vez que toque con Sandro, creo fue en 1996-8, con Andrés Miquel, Eugenio Guzmán, Pedro Green, puede haber estado también Angelito Parra en guitarra, ahí me dijo en un descanso:
-A mi lo que me tiene fregado es esto…..y me mostró un cigarrillo a medio consumir, en sus dedos amarillentos.
Se sentía mal ya. Esa noche toco con abrigo y lo hizo igual de bien, igual que siempre.
Recuerdo que me despedí de el, con un abrazo.
Don Bilz
Junio/09
a-1, fotografia: Luis Poirot

miércoles, 20 de mayo de 2009

MOTORCITO


A mis amigos: A.M, P.S y F.M

Deben haber sido casi las siete de la tarde. Noche total, invierno. Llegué a la cita casi media hora antes, no necesariamente de nervioso, sino, simplemente, porque me era más grato esperarla en la calidez del “Red Pub” de la calle Suecia, ”el lugar” de esos días, que hacerlo dentro del auto, mirando nada. Me acomodé en un ambiente muy grato, tanto así que creo, fue éste el primero “boliche” en Chile en lograr esa atmósfera, algo habitual hoy en día: aquí y allá luz cálida, libreros, muros de ladrillos a la vista, buena música, poco comprometida, que no molestaba mayormente. Así, me senté en un agradable rincón, con un Vodka tónica y La Segunda para leer. ¿Qué mejor?

Yo ya estaba en la edad de no proporcionarme a mí mismo películas gratas, donde el jovencito podría ser yo, y así las cosas, siempre ganaba. Rato hacía ya que no anhelaba nada, no esperaba nada, y lo que viniera era y sería un regalo otorgado para mí, por “añadidura”. De manera tal que la doncella esperada podía tomarse todo el tiempo del mundo o no aparecer nunca. Al dar vuelta la página del diario, siento la presencia de alguien frente a mí, frente a mi mesa, que suavemente me dice: -Señor, lo molesto un segundo…. yo no vengo a pedirle nada, y tampoco, que me invite algo para beber. Yo no tomo -precisó-. Pero al observarlo, pensé que a lo mejor usted podría interesarse en mi y en lo que respetuosamente le ofrezco. Se trataba de un pequeño roperito chileno, fornido, vestido en el aquel entonces con el típico corte de Guendelman ( “donde Ud. lo ve, lo prueba y se lo lleva”), una corbata espantosa, pero un hombre bien cuidado, varonil, y que no era necesario mirarlo con demasiada agudeza para reparar que se trataba de un duro: un duro chileno, amistoso, caballero, pero de que sé sentia duro, se sentía.

Siendo yo un niño, y por lo mismo, sin tener en cada acto que me veía envuelto “arte ni parte” ni opinión, ni predilección que me fuera consultada, fui, así, sin saberlo, muchas veces a dar al Caupolicán, en su época de oro, cuando las Empresas Chilenas “Cóndor” auspiciaban las peleas y en general todo el ambiente boxeril local e internacional.Asistí innumerables veces, como para alcanzar a ser partícipe del triunfo memorable del Tany Loaiza, ......la derrota y el olvido del Tany Loaiza, y así como él, de muchos otros, incluyendo a “Pelo-duro Lobos”, figura legendaria, y a Kid Lecherito (mi favorito) y muchos, muchos más.Por lo que el box no me era extraño, tanto así, que hasta el día de hoy, despierta en mi cierto interés, cuando se trata de peleadores de gran nivel; ahora si, de verlos, lo hago por la televisión. Eran mi padre y mi cuñado Sergio, los que disfrutaban de todo aquello, y me llevaban porque si, creo yo.................................. El hombre me miró con ojos bastante puros, y yo me quedé ahí, degustando mi vodka, sin apuro, ni apremio alguno, pensando con qué me iba a salir este tipo. Me dijo entonces: -Señor, yo soy “Motorcito Miranda”, a lo mejor Ud. ha oído de mí: Campeon Sudamericano de los “Medios”, el que definió el título con el argentino “Yunque Lecture” .... ¿se acuerda? Yo sólo le pido que, por mil quinientos pesos, usted me permita sentarme un rato con Ud. Y contarle la pelea. Yo no quiero beber nada. No tomo. -Asiento, asiento, Motorcito- le dije, porque en realidad para mí era un privilegio, lo conocía de sobra y la situación, además aportaba a mi sentir surrealista de la vida, más que un grano de arena. Era, en realidad, una oportunidad inmejorable.
Se sentó, me fue contando, a ratos adecuadamente, a ratos un poco vago, a ratos, dándose para sí el mejor juego, a ratos dándome una visión nunca oída ni imaginada siquiera por mí de como era la esencia del box, desde adentro. Después de mil detalles apasionantes, remató: -Yo tenía piernas .... me recuerdo que ese dia, esquivé y tiré dos golpes seguidos... y se la repetí más encima dos veces al hilo. Vi que el hombre se resintió y le di de nuevo. Me salió del alma un gancho al mentón.(Ocasionalmente con su mano empuñada, tiraba pequeños golpes, cortos, al aire.)

MOTORCITO continuación


De ahí pa’ delante -continuó- casi no me acuerdo. Lo vi caer, eso sí. El triunfo de Motorcito, en el Sudamericano, fue conmovedor.Cuando sonó la campana en el octavo, ni eso lo salvó, el hombre ya no se levantó más -agregó.Después de un breve silencio, con los ojos cerrados como si aun pudiera percibir el perfume más preciado por él, evocó:
Cuando lo levantaron en andas. Cuando el estadio entero rugía y todos coreaban su nombre. Le dieron una medalla, pero no de oro, parecía de oro.
Cuando le dedicó, en palabras apenas hilvanadas, el triunfo a su padre fallecido, a su vieja, y a su manager, Jacinto Claverías, que lo llevo hasta allí: al triunfo. -Me cuidaba y me trataba como a un hijo -apuntó. Motorcito me tenía el alma en un hilo, y el tipo sin siquiera pretender emocionarme, encontró en mi un receptor propicio, para que con su relato me tiritara el alma entera, y aun cuando le hice empeño, no pude, no hubo caso, igual se me empañaron los anteojos, y mis pelos, de punta, al sentir mi corazón y sus látidos.Le extendí mi mano, de pie. Con sentido respeto, le deslicé tres billetes de mil.Cuando ya se retiraba, se dió media vuelta, y sonriente, mano empuñada, tiró al aire un bonito “combo”, al mentón…. como dedicado a mí, lo esquivé con orgullo y con algo de gracia.
De haber sido real:….me lo “pone” Al poco rato apareció ella, la bella, y sin poder aguantarme le dije, precipitado:- Seguro no me vas a creer: estuve conversando con “Motorcito Miranda”, sentado allí- y le señalé con el dedo, el asiento vacío.
-Que increíble, me dijo....Quién es??

Oag.5.3.93

domingo, 17 de mayo de 2009


SUGERENCIA DEL DIA: "Impressions"


Tributo a John Coltrane: Michael Brcker, Dave Liebman, Joshua Redman, Goerge Garzone con Dave Holland, Brian Blade y Jack DeJhonett, interpretan el memorable solo de Trane, como un head de tema, el primer solo lo toma Brecker en forma magistral, lo sigue David Liebman, quien , despues de tocar nuevamente al unisono el head inicial, deja sus anteojos en el atril, tocando un compas, solo con la mano izquierda, insinuando un inicio de solo muy tierno e ingenuo, para luego retomar de inmediato una linea verdaderamente demoledora, solos de Garzone y Redman se encuentran en la parte dos....que lo disfruten!!!


sábado, 16 de mayo de 2009


Un dia de primavera en Nueva York....... y la tumba de Don Bilz!!

Brother,hoy fuimos a comprar prosciuto, mozarela, queso, pan y vino al barrio italiano del Bronx y luego nos fuimos de picnic al cementerio donde estan enterrados Miles, Duke Ellingto, Max Roach, etc......y luego paseando por el cementerio, me encontré con esto...


enviado por mi amigo ricardo salas desde nueva york, 15 de mayo de 2009

miércoles, 13 de mayo de 2009

nahuel jazz quartet....47 años despues


Esta repuesto en youtube el video del "Nahuel Jazz Quartet....47 años despues" este se grabo el 17 de agosto de 2007, en la Universidad de Valparaiso, para la serie actualmente en el aire (Canal 13 Cable) "El Jazz en Chile", dirigida por el cineasta porteño Patricio Muñoz y producido por "Dereojoproducciones"

http://www.youtube.com/watch?v=q_LXUAopHo0

lunes, 4 de mayo de 2009

NAHUEL JAZZ QUARTET...47 AÑOS DESPUES....47 AÑOS ATRAS


Es de afuera, no es de Santiago, comentábamos refiriéndonos a Omar Nahuel, personaje que irrumpió en la escena del jazz chileno proveniente de la cercana Rancagua, a mediados de 1958.Mi carrera como baterista ya se había iniciado hacía siete años, cuando de trece me incorporé a “Los Mapocho Stompers”; de ahí pasé a “Los Dixielanders” y finalmente a los “Dixieland Hot Seven”. Con estos últimos estuvimos en el Festival Internacional de Jazz de Punta del Este. Allí vi, oí y toqué por primera vez con un grupo de jazz moderno, compuesto por músicos americanos y brasileros. Tuve oportunidad de tocar con varios de ellos, especialmente con Sergio Mendes, pianista, que más tarde sería muy popular con su grupo Brasil 66. Quedé absolutamente impresionado con el estilo moderno, y además me di cuenta que podía tocarlo, que yo ya había alcanzado cierta madurez en el instrumento y que estaba en condiciones de dar ese salto inmenso de pasarme del tradicional al moderno.En justicia debo mencionar que en Chile, en esos mismos años, ya se incursionaba tímidamente en ese estilo: mis héroes locales eran “Los Six-Seven” (Patricio Ramírez, Lucho Koch, Sandro Salvati, Boris Castillo, Paco Deza, Pancho Eyzaguirre). Mariano Casanova con Jaime Farfán y Boris Castillo, también empezaban a brillar. Yo hacía esporádicos reemplazos, de vez en cuando, pero no más que eso. En realidad con el grupo “D.H.S.” nos manteníamos bien ocupados. Una cosa sí debo admitir: ya no quería tocar más dixieland, sentía que venía algo distinto, algo nuevo de una fuerza demoledora.Practicaba mucho; estudié el estilo lo que más pude. Mi único referente (no tenía más discos) fue Clifford Brown-Harold Land Quintet, con el baterista Max Roach. Llegué a aprenderme todos los temas y todos los solos de memoria.En eso me encontraba cuando, una noche en el Club de Jazz, me habla un personaje, ronco, muy ronco, con voz bajita, fumando intensamente. Terno negro, camisa blanca, corbata negra (fue su uniforme oficial, siempre). Inmersos ambos en una nube de humo, me dijo:-Chico, estoy juntando a los mejores. Ya tengo a Alfonso Barrios en el bajo, me falta Patricio Ramírez y tú y estamos listos -. No dijo nada más.Admito que quedé perplejo. Omar Nahuel ya había hecho algunas incursiones en el Club de Jazz junto a Barrios y al baterista Sergio Meli, y la impresión que había dejado había sido muy importante. Se trataba de un pianista muy creativo, tremendamente serio y metido de lleno en su tema. Cuando tocaba reinaba un silencio lleno de atención y admiración diría yo, por lo diferente, delicado y potente.Así nació el “Nahuel Jazz Quartet” en 1960. A diferencia de la informalidad de esos días, no tocamos en público sino hasta que Omar consideró que el grupo sonaba, a diferencia de cómo funcionaba la cosa entonces, en que prácticamente se ensayaba con público, apenas se repasaban un poco los temas… Omar era por lejos el primer músico profesional del jazz chileno, no toleraba errores ni informalidades en la música. Antes y especialmente después de tocar, ¡lo que viniera! Aún cuando no era mucho lo que hablaba, disfrutaba con los chistes y tallas y el comportamiento más que informal propio de los músicos.A poco andar nos dimos cuenta que su forma era la forma de hacer las cosas y el cuarteto se transformó en una máquina, un relojito. La primera vez que tocamos en público se notó el trabajo y dedicación, y a partir de allí, no paramos más. Grabamos el primer LP del Jazz chileno en el primer trimestre del año 1963 bajo el título de “Nahuel Jazz Quartet”, que desde ese entonces hasta hoy sigue siendo un clásico.Ese mismo año tocamos en el Festival Internacional de Mar del Plata, junto a músicos top americanos, argentinos y brasileros. Incursionamos, además, en otras áreas como el teatro y ciclos de recitales semanales en el Teatro La Comedia, en que solíamos tener solistas invitados.Omar Nahuel se ganó un nombre y un prestigio en forma tremendamente merecida. Patricio Ramírez lo describe diciendo: “Era la persona más artista que he conocido, vivía para el piano, para el arte”. Álvaro Menanteau lo describe: ”Nadie, de quienes lo conocieron, sabe a ciencia cierta cómo Nahuel llegó desde Rancagua tocando así, como ningún otro pianista del medio local, aunque sus estudios de piano clásico nos entregan un indicio respecto a su exitosa inserción en el medio jazzístico santiaguino.” Por mi parte, en una entrevista de esos años me refiero a él:”Su aparición en el Club de jazz no dejó indiferente a nadie. Era de otro planeta, una actitud rarísima, fumando constantemente y mirando en forma penetrante. Además tenía muy buena pinta.”Así era Omar Nahuel, además un gran amigo, sencillo, silencioso, gran sentido del humor, estricto y profesional en la música como pocos.
Parte Dos
Un llamado del director audiovisual porteño Patricio Muñoz forzó mi memoria, mis recuerdos, de asuntos que nunca olvidé, pero obviamente ya pertenecían a mi pasado más remoto.Quería juntarnos, en un tributo al “Nahuel Jazz Quartet”…¡cuarenta y siete años después! Se trataba de un ciclo de Jazz Chileno, de seis capítulos para Canal 13 Cable.Me sonó como un proyecto sin destino. Volver casi medio siglo atrás, en circunstancias en que, después de toda una vida, había logrado finalmente posesionarme de lo único que me entusiasma: el presente…Además, como si fuera poco, con la ausencia de la figura protagónica de esta historia, Omar Nahuel, quien murió trágicamente en junio de 1969.Entendía que se trataba de un Tributo pero, así y todo, la idea no me calzaba. Volver a juntar a Patricio Ramírez, Alfonso Barrios y yo…era casi de locos.Juntarnos como amigos, lo habíamos hecho muchas veces. Yo había tocado innumerables veces con Patricio y, durante cinco años con Alfonso en Estados Unidos, pero los tres no nos habíamos juntado nunca más.De a poco el proyecto me fue interesando. Sugerí el nombre de Gonzalo Palma como para ocupar el sitio de Omar. Gonzalo siempre me pareció un músico muy completo, versátil y sutil. Accedió, se metería, estudiaría la musicalidad de Omar, no para intentar tocar como él, sino para interpretar su sentido. Y así fue.De a poco nos fuimos incorporando, empezó la filmación, entrevistas, nos juntamos en mi casa en el campo, Alfonso “Palito” Barrios, Jaime Farfán, baterista que al igual que Waldo Cáceres, me reemplazó cuando me fui a vivir a USA, a finales del 63.Conversamos en torno a lo que fue nuestra participación y la experiencia con el NJQ, todo lo registró meticulosamente el director Patricio Muñoz, que de paso diré brevemente, se trata de una persona de extrema meticulosidad, delicadeza, con un sentido estético superior, además de tremendamente sencillo y silencioso. Aunque parezca algo extraño, hay algo de él, que fue quien forzó esta realidad, que me hizo recordar a Omar en su forma de ser, en su talento.Intentamos racionalizar la situación, hablamos por teléfono, mails iban y venían, hasta que reparamos: ¡!después de cuarenta y siete años volvernos a juntar!!…era poco lo que podía decirse…..había que practicar cada uno por su lado “recuperar los chops”, dentro de lo posible… como le decimos los músicos y confiar, que este intento titánico resultara digno, en el intento de recuperar o revivir el espíritu original del Nahuel Jazz Quartet y de su creador, nuestro inolvidable Omar Nahuel.Cuando llegamos al Teatro de la Universidad de Valparaíso, el 17 de Agosto de 2007, encontramos un muy refinado folleto con las actividades artísticas de ese mes, ahí había una linda foto de nosotros cuatro en Mar del Plata, Argentina, riendo. Los amigos, los compañeros, los músicos, ahí como que se nos “entró el habla” como se dice comúnmente. Nos cayó casi medio siglo en la cabeza, ¡como un balde de agua!.Ahora ya no había más que hacer. Había que tocar y eso hicimos.Cada uno puso sin duda lo mejor de su habilidad, de eso no cabe ninguna duda. Invocamos el espíritu de Omar, la sonoridad del Cuarteto original, dentro de lo que pudimos. A ratos la sonoridad de los temas nos conmovió y emocionó algo; pero hay que admitirlo, la magia, lo que ocurrió cuando ocurrió, ya se había marchado, hacía ya rato.Ahora sólo interpretamos los antiguos temas, que muchos años atrás nos fluían como el aire.Como la esencia misma del jazz, que nunca es lo mismo, ni siquiera cuando se toca noche a noche, pues la próxima puede ser similar pero es definitivamente otra, aquí, “47 años después” fue un tributo, un homenaje digno, lleno de amistad y cariño entre nosotros, hacia el público y hacia el gran ausente. La música, la de antes, la de “ese entonces”, vino ese día solamente de visita.Lo que se quedó, donde ya estaba, a lo que no se pudo agregar nada más, fue a lo que hicimos hace 47 años atrás.
Orlando Avendaño G.Abril.2009

viernes, 1 de mayo de 2009


John Coltrane y la Pata de Palo

Por Orlando Avendaño (Don Bilz)


Ya no podía estar un día más en Chile....estaba desesperado...enloquecido,
aun cuando estábamos en los mejores momentos del grupo que integraba esos días, el "Nahuel Jazz Quartet".
Recién regresábamos de una gira muy exitosa al Festival Internacional de Jazz de Mar del Plata, Argentina. Así todo, se me metió en la cabeza que debía seguir mi "sueño" e ir a dar a, como diera lugar, a Estados Unidos, para estar cerca del origen, del lenguaje cambiante, sorpresivo e inesperado del Jazz de esos días. Ni siquiera nuestra primera grabación, que más tarde constituiría todo un hito, me pudo detener.
Roberto Barahona, mi compañero de curso, mi compañero de banco, mi "alumno" de batería, se había ido ya hacia casi un año, me recibiría en su casa en Washington DC. Cartas van y vienen, en la época, que una carta tardaba veinticinco días en llegar. Todo listo, decisión tomada. Me voy.
Mis compañeros de conjunto, quedaron bastante perplejos, diría yo, mis padres....para que decir, mi hermana mayor que se había casado hacia varios años ya. Yo era el regalón de la casa, con mis veintidós años,...qué mejor? Mi relación con mis viejos era óptima,...yo no me estaba "largando" de casa, estaba siguiendo mi sueño....y creo que sin entenderlo jamás, igual, resignados, me apoyaron en todo.
Pasaje comprado, él más barato....más aventura. Me iría en barco, en el Lircay, un carguero de salitre de la Cia. Sud-Americana de Vapores. La fecha estaba, la hora, estaba, todo listo. Vendí mi batería, mis discos y otras cosas inconfesables de la casa para iniciar esta "cruzada", para mi sagrada de lo que consideraba más importante en mi vida. Veintidós años, baterista...había que seguir adelante como fuera. (Recibí también ayuda de varios amigos y mecenas, de los que me decían:"Chico, tu no tenis nada que hacer en Chile"!)
Mientras ..."hacia hora" una persona, cuyo nombre no recuerdo, nos invitó, a un grupo de músicos a su mansión, en la esquina de Pedro de Valdivia con Las Lilas, lo que importa es que nos tocó: My Favorite Things de John Coltrane Quartet , después siguió con otras "novedades", como Dave Brubeck Quartet y muchas más, pero un solo tema de cada LP, era su casa, sus discos, su estilo... Para mí fue como ponerle bencina al fuego.....más me quería ir, contaba los días. Me quedo sonando Coltrane, sobre todo por que el tema, lo encontré "lindo". Nada más. .
De pronto!!!!.......Noticia: a Roberto lo llaman al Army, ya no me puedo ir con él a Washington DC. donde eran nuestros planes originales. ¿Qué hacer?.
El día de hoy, yo creo, quedan muy pocas personas que no conozcan a alguien en USA. Esos días no. Se inició un verdadero operativo familiar tratando de ubicar entre familiares y amigos "alguien" que viviera o conociera a "alguien" en cualquier lugar de Estados Unidos. (Estaba dispuesto a irme a Nebraska, a Oregon) me daba lo mismo que no fuera "cuna" del jazz. No quería y no cedería un metro en mi decisión tomada. Me voy.
Gracias a un amigo de mí cuñado, que tenía un primo que vivía en Los Ángeles, California, en Hollywood, para ser más exacto,mi brújula viró para ese lado, sin saber, ni tener idea, de qué se trataba aquel lugar, fuera del cine y que los artistas de cine, trabajaban allí. Acepté en el acto. Me recibiría.... Samuel...un hombre de unos cuarenta años, residente desde hacia más de diez en USA, soltero, trabajador incansable en una "gran" fábrica de shampoo y que tenía un "autazo" último modelo, esos eran más o menos los detalles que yo me enteré, sobre el que sería mi anfitrión inesperado. Y para allá partí.!!! Despedidas, discursos, regalos, abrazos, algunas lágrimas y pañuelos a lo lejos, fue lo último que vi.

Entre todo aquello, una palabra tan sólo a mi padre querido, que sin comprenderme, hizo como que me comprendía, y por última vez lo vi. en el muelle, haciéndome señas de adiós...... pero que esta vez fueron para siempre.



El Down Beat, era nuestra Biblia, o lo conseguías en la Librería Studio, donde llegaban tres al año, o me lo pasaba mi amigo Roberto, que era ya una especie de "gringo", o lo leía en la Biblioteca del Chileno Norteamericano, donde mi padre me impuso ir seis meses antes, a aprender Inglés cuando recién nació esta idea de irme. Apresuradamente me dediqué a investigar los lugares de Jazz de Los Ángeles. Salían algunos en el Down Beat, incluso con la dirección. Entre ellos me llamó especialmente la atención el SHELLY' S MANNE HOLE, cuyo dueño era el baterista Shelly Manne, sagrado exponente del West Coast jazz, famoso por su inigualable plumilleo o escobillas acompañando a Chet Baker, Art Pepper, y a quién no, en esos días.
Seguí investigando, me conseguí un mapa de la ciudad, logré ubicar la dirección de la que sería mi casa (Samuel) y por otro lado la ubicación del "SHELLY'S" en el mapa. Se veían al lado, en la realidad, no distante más de unas ocho o diez cuadras. Copié los mapas lo más exacto que pude, y me los llevé sin comentarios mayores. Lo mismo hice con otros clubes de jazz , pero que se notaban más retirados.
La música y los músicos del llamado movimiento Cool o West-Coast, me los conocía todos, había oído a la mayoría y como si fuera poco, con el Nahuel Jazz Quartet habíamos tocado hacía sólo un mes en Mar del Plata con Bud Shank, figura entonces y aun hoy del profesionalismo, creatividad y exponente importantísimo del West-Coast Jazz. Prácticamente no había ningún músico que yo no conociera de audición, lectura o investigación.

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Samuel resultó ser un personaje. Era gentil, misterioso, trabajador incansable, ordenado, meticuloso. Un horizonte en su mirada: el trabajo. Después, ocasionalmente unas cervecitas, unas cuantas botellas de pisco que le llevé y tele, tele y más tele.
Vivía dignamente en un departamento diminuto. Tenía naturalmente referencias mías, pero en su misterio era muy atinado, y como nada sabía de jazz, poco o nada dijo al respecto.
Me mostró la ciudad, fue generoso y bueno. Pero temeroso, en lugar de infundirme optimismo y seguridad, destacaba siempre el miedo: que los partes de la policía, que el manejo descuidado, que el seguro, los robos etc. etc. Para qué decir la noche. La noche era: " la noche": un solo peligro....y yo ahí justamente esperando que llegara MI noche para salir pegando con mi mapa a oír jazz, en otras palabras a lo que había ido. Se notaba en él una dificultad leve al caminar, al subir la escala, al subir o bajar del auto, en fin....el nada dijo yo nada pregunté.
Cuando se iba a trabajar yo podía recorrer el barrio, como él me decía.... pero.... mapa en mano hice el recorrido hasta el Shelly's. No había ningún problema, era derechito por Hollywood Boulevard, unas diez cuadras y en la calle Cahuenga a la izquierda, media cuadra. Cuando finalmente di con el lugar, de día naturalmente, no decía nada por fuera. Vi los vidrios pintados con tiza, tipo carnicería que decían: tal día Modern Jazz Quartet, otro día Oscar Peterson Trio, otro JOHN COLTRANE QUARTET, lo anoté y me dije.....vengo!! Aunque quede la escoba!!!. Por unos tres días seguí la rutina del amigo y anfitrión, Samuel y su tele. Lo fui preparando .y le dije:
- Sabis, Samuelito, que una de estas noches voy a salir, hay un "concierto" ...(.para que sonara mejor), que no me puedo perder. Me habló de nuevo de los peligros de la noche y muy especialmente de los peligros de los buses o del transporte (ninguna de las dos cosas tenia relación con la realidad) USA esos días vivía los mejores días de su historia y la bonanza económica era casi grotesca, para decir la verdad.

Finalmente , llego el día (noche) tan esperado: John Coltrane Quartet con McCoy Tyner en piano, Jimmy Garrison bajo y Elvin Jones en batería. 22.30 horas. Llovía intensamente esa noche. Salí como a las nueve, para no preocupar más a mi paranoico anfitrión, me fui caminando, feliz. La noche me sentaba bien, autos, luces, gente, música por aquí, por allá, me parecía que en cualquier momento aparecerían mis amigos músicos para iniciar nuestros acostumbrados "farrines", como les decíamos, como para que sonara mejor!. Nada de esto ocurrió. Estaba completamente solo por primera vez, pero feliz una semana en Estados Unidos y recién salía a cumplir mi sueño de ir a oír JAZZ..... No necesariamente a Coltrane,.... jazz, lo que fuera, pero AHI!!!. Dónde nació. Si partía con Coltrane mejor aun, pensaba yo.
Finalmente me encuentro dentro de un "boliche", absolutamente al lote, con posters de jazz pegados en la pared, algunas banderas detrás del escenario(???), no había mesas, había mesones en el mismo sentido del escenario, y montones de pisos…. Cerveza? Cerveza!. Sólo estaba bien iluminado el escenario, el resto unas velas y en general al lote, el lugar era como muy familiar y de ambiente de músicos. A mi no me salía palabra. Llegué más de una hora antes. Me ubiqué a poco más de un metro del escenario, miraba y estudiaba la "Gretsch" de Elvin Jones, esperaba y esperaba. El lugar se llenó a un punto insólito. A las 10.45 aparecen los músicos, se ubican, afinan, casi no hablaron entre ellos, y nadie presentó a nadie....y se largan!!!!!.
Abrieron con una versión de "Impressions"" de unos 35 minutos. En un momento pensé que Elvin Jones estaba como haciendo alguna broma o algo así, sinceramente no entendía que le ocurría.....no tocaba: "apaleaba"....sin piedad, sin distinción, solo de tenor, solo de bajo....solo de piano todo igual, no miraba a nadie, ni entre ellos tampoco, y le daba y le daba sin ceder un segundo tan sólo. (Años más tarde, en opinión de los "grandes" críticos de jazz, se llegó a la convicción de que Elvin esos días expuso el lenguaje más potente jamás oído antes en la batería). Tocaban con el "uniforme" del sindicato, el que más tarde yo también usaría: terno negro, camisa blanca, corbata negra, zapatos negros. La chaqueta de Elvin estaba completamente mojada y el rostro de él para mí lucía como algo nunca visto, entregado absolutamente a lo suyo. Además emitía a cada cierto rato y por espacios , o por varios compases, una especie de quejido extraño...algo así como ahhhhh!! Mmmmm!!!
Trane era inconmovible, cuando no tocaba, sentado allí en un piso de madera, en los mismos en que estaba sentado yo, ojos cerrados, abrazado al saxo..... cuando tocaba era una fuerza creadora sin fin, sin principio. Como caerse dentro de un acuario con pulpos....imaginaba yo, una, tras otras fluían idea, tras idea en un lenguaje para mí absolutamente endiablado, complejísimo, no daba tregua, y cuando parecía que se pondría "nice", o sencillito y agradable, volvía a aparecer una especie de monstruo herido, que con más potencia tiraba su fuego. Algo de remanso había con McCoy aun cuando Elvin seguía igual.
En el segundo set apareció junto a ellos un tipo delgado con antejos redondos; tenía pinta de intelectual, como de profesor, a pesar de que era joven. Nadie lo presentó, y a nadie le pareció nada raro, nadie dijo nada. Y se largaron esta vez en el que, para mí, parecía el doble de "marciano" que el set anterior.
El era un amigo de Coltrane: Eric Dolphy. Tocó clarinete bajo. Yo no quiero parecer dando una opinión o un postulado sobre la música de Trane, sólo estoy contando mi humilde experiencia de haber conocido apenas "My Favorite Things"( más encima creo de la película "La novicia rebelde") y ahora en mi primera experiencia con el jazz en vivo, justo me toca: el filo mismo de la afilada navaja, la cresta de la ola, de la vanguardia mas ruptural de la historia del jazz. Al paso de un año, ya comprendía y admiraba entrañablemente la música de ellos, lo hago hasta el día de hoy. Aclaro esto por que ellos estaban perfectamente bien en lo suyo. Era yo el que estaba apabullado, despistado, desconcertado, perplejo y desorientado. Conocía, por supuesto, y admiraba a Charlie Parker, otro artista bastante complejo y ruptural, pero esto era otra cosa. Para graficarlo, era una extraña aplanadora que tiraba fuego!!
De un tirón vi derrumbado mi sueño del jazz, el jazz que yo conocía y que tocaba como profesional y de manera bastante adecuada. Mis referencias eran Stan Getz, Bob Cooper, Oscar Peterson, Shorty Rogers, Paul Desmond, Charlie Byrd, Dizzy, Parker, etc., etc. No me quedó ni el boleto, y me bajó un especial desconcierto y malestar contra el compadre de los antejos y su clarinete tocado en forma tan "abstracta".
Se acabó todo. Aplausos a rabiar... se fueron todos, yo también.....salí a la noche lluviosa de vuelta a casa, caminando, para hacerle caso a mí amigo.
Mejor que haya ido caminando, porque así me fui pensando, analizando profundamente este golpe. Qué es esto? ¿Qué era esto?... ¿A esto vine?.... Incluso, creo que me pregunté a mí mismo:..."¿Qué se habrán imaginado estos huevones, ah??".... ¡bien chileno!.

El balance era de total desconcierto...así, medio sumido en un girar sin fin en mi mente, llegué finalmente al departamento...mojado, empapado, por dentro y por fuera. Con cautela y el mayor tino, entre despacito, sin ruido. Mi amigo roncaba en el octavo sueño. Abrí con el mayor sigilo el closet para sacar algo y me encuentro nada menos que con una ¡PATA DE PALO!!!! Con calcetín y zapato incluido colgada en un gancho. Una pierna ortopédica, la prótesis de Samuel. Nada tan raro, pero, cerrar esa noche ruptural, insólita, alucinante, así de esta manera fue un espanto, (blows your mind!!) ¡te explota el mate!!
Me acosté con los ojos como plato, en un catrecito chico en el living, oyendo la lluvia, En la puerta entre abierta del closet, en penumbras, una pierna colgando de un gancho, y el rugir de Trane y Dolphy.... pegado a mis orejas, dándome vueltas y vueltas, ocasionalmente aparecían unos platillazos feroces de Elvin...y seguían y seguían..... finalmente ..me dormí.
Recuero, si, lo que soné.....lo recuerdo perfectamente..
Con un pijamas a rayas y con la pata de palo, blandiéndola de sus correas, como un antiguo sable, perseguía a Trane...por Plaza Italia, dando vueltas en círculos, al rededor del monumento a Baquedano. Después, ellos, agarraban, por la Alameda para abajo!!!!
A la altura de Portugal o de Lira, lograba, alcanzar a ambos, agarraba a Eric Dolphy, (a este, le tenia especial "ganas", por intruso, según yo) a Trane y les propinaba un buen golpe en la cabeza, con la pata de palo, a cada uno, a, Elvin, que andaba cerca del Cerro Santa Lucia, le metía el zapato y el calcetín, donde mejor le cupieran!!!... soñé también... con Santiago… dormido.... mi cama, mis sabanas planchadas, el desayuno en la cama, con mis amigos músicos de Chile, y con mi gato.
Pero, sin lugar a dudas.
Se impuso, primo, por sobre todo, en este sueño " la pata de palo", con la que les di, sin piedad a todos los que aquella noche inolvidable, me dieron sin piedad a mí.

Orlando Avendaño g/1996
(revisado 2002)